sábado, 19 de marzo de 2016

"Celia" maridada con "How the sounds" de Greg laswell

Qué necesitamos para ser felices?
Un vino como Célia de Vizcarra tiene una parte de la respuesta.
Lo tienes y disfrutas ese gran momento de bebertelo, si puede ser acompañado de más gente que pueda disfrutarlo como tú, por seguro que alrededor de el habrá felicidad, es algo inmediato. Felicidad instantánea.
Pero somos así, siempre nos falta algo, alguien....tiempo, espectativas que nos creamos para en definitiva,  nunca estar satisfechos, para siempre tener la escusa perfecta y no alcanzar la felicidad deseada.
La búsqueda, el deseo de conseguir siempre lo que no tenemos, lo que podríamos haber hecho y no hicimos, lo que quisiste decir y no te atreviste, una espera del pasado que nunca volverá....todo esto nos hace infelices por no alcanzarlo o conseguirlo de inmediato y no nos deja ver la felicidad  que tenemos delante, al lado o simplemente ahora mismo entre nosotros.
La felicidad que se puede tocar y nos dará la felicidad más instantánea, es sin duda, poder contemplar, apreciar y disfrutar lo que sí tenemos, lo que por poco o por mucho está a nuestro alcance.
 Nuestro contado y escaso tiempo, puede ser un tiempo de felicidad plena si sabemos disfrutarlo sin querer alargarlo, es el que es y no tenemos más. Nuestra sonrisa, humor, entusiasmo y cariño que pongamos, repercutirá en nuestra felicidad y en la de las personas que comparten día a día pequeños pedazos de nuestro tiempo.
Si logramos esto, entonces podemos entender a " Celia", un vino que está hecho y ha nacido para esto, para producir y regalar felicidad, disfrutando ese preciso momento de beberlo, de impregnarte de su grandeza, de su profundidad y elegancia, su aroma y su peso en boca te hará "tambalearte" de felicidad, Sabiendo perfectamente que la botella se va a terminar y no dejaré de ser feliz por ello, disfrutándolo hasta la última gota, hasta el último comentario sobre ella y el momento mágico de felicidad vivido. Esa será mi felicidad más inmediata.
La he querido maridar con una canción que sonando al lado de este formidable vino hace que la felicidad sea aún más completa.
"How the day sounds" de Greg Laswell. 
Salud.






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